Wendy Lizeth, una mujer de 39 años que se recuperaba en terapia intensiva tras sobrevivir a un atentado, fue asesinada dentro del Hospital General de Tijuana.
El responsable vestía como enfermero y esperó fuera de la sala mientras hablaba por teléfono. Luego disparó en la cabeza de Wendy desde la entrada del área crítica.
La víctima había sido internada tras un ataque armado ocurrido en la colonia Ignacio Ramírez. Su familia denunció amenazas previas por parte de narcomenudistas de la Libertad.
Las autoridades presumen que el asesino tuvo acceso autorizado al hospital, por lo que la Fiscalía estatal investiga al personal médico y administrativo del centro.

El atacante no ha sido localizado y no hay registro oficial de cómo ingresó, lo que ha generado preocupación por los protocolos de seguridad en instalaciones hospitalarias.
Este hecho revive la memoria de un tiroteo registrado en 2007, también en el Hospital General, cuando tres personas murieron durante un intento de rescate armado.
La ejecución de Wendy Lizeth eleva la alarma sobre la violencia que persiste incluso en espacios dedicados al cuidado de la salud y la vida en Tijuana.
En las últimas 24 horas se registraron al menos tres asesinatos en la ciudad. Con ellos, mayo acumula 62 homicidios y 521 víctimas en lo que va del año.


